martes, 19 de agosto de 2008

Sesión 3: Los antiguos hebreos y los orígenes del judaísmo

Finalizamos la última clase al resaltar la influencia cultural de los sumerios. Su alcance se expandió movilizando a otros pueblos, que tomaron prestadas las ideas sumerias y éstas se transformaron. Un pueblo con gran importancia histórica que surgiría de los sumerios fueron los antiguos hebreos, a quienes el mundo hoy llama judíos. Ésta es una distinción histórica importante, porque el judaísmo como sistema de creencias fue, en parte, un producto de las experiencias de los hebreos. En un punto dado, los hebreos se convertirán en judíos. Los hebreos eran una de las muchas tribus semíticas que vivían en la antigua Mesopotamia. La Biblia dice que originalmente vivían en la ciudad mesopotámica de Harrán, que pertenecía al reino extinto de Mitanni, antes de trasladarse a la tierra de Canán, que comprendía lo que hoy es Israel y Líbano. Resaltan por tres contribuciones a la civilización mundial: 1)Monoteísmo total; 2)La noción de un acuerdo entre el Dios único y su pueblo; (recuerden que los dioses sumerios se enojaban y eran caprichosos.) 3)La noción de que Dios actúa en la historia. (Esto es muy importante porque permitía a las personas dar un significado a los eventos históricos). Estas tres innovaciones religiosas fueron de gran importancia más tarde para el desarrollo de un Estado judío en tiempos antiguos, un proceso que después discutiremos, pero probablemente también pueden ver qué tan importantes son estas ideas para el cristianismo.
Aquí dividiremos la antigua historia del judaísmo en cinco periodos. 1)Tiempo de los patriarcas. 2)El periodo Mosaico. 3)Conquista y asentamiento. 4)Monarquía.
5)Destrucción y dispersión. Estas cinco etapas van desde aproximadamente el año 2000 A.C. hasta el 600 A.C., por lo que tenemos una gran cantidad de eventos que cubrir. Antes de continuar, debemos analizar por un momento las fuentes para esta historia. Anteriormente hice notar que muchas de nuestras fuentes para la historia sumeria fueron talladas en arcilla. Libros de contabilidad, registros de impuestos e incluso literatura aparecieron de esta forma. Sin embargo, la situación aquí es diferente. Hasta aproximadamente el 1200 A.C., la única fuente que tenemos sobre la historia del
judaísmo es la Biblia. Esto no es necesariamente malo. La Biblia también puede interpretarse como un libro de historia, pero debemos recordar que gran parte de la historia que veremos hoy está dibujada por asuntos religiosos y teológicos.
Los antiguos hebreos eran un pueblo religioso, pero las fuentes que utilizamos para entender esa religión pueden hacer de la situación algo más crudo de lo que en realidad era.
Comencemos con el tiempo de los Patriarcas. Este periodo comienza alrededor del año 1900 A.C. A lo mejor ya están familiarizados con algunos de los involucrados, Abraham, quien engendró a Isaac, quien a su vez engendró a Jacob, quien tuvo doce hijos, quienes a su vez fundaron las doce tribus de Israel. Abraham vivió en la ciudad mesopotámica de Harrán, y parece que tuvo algún tipo de experiencia religiosa pues anunció que Dios había hecho un pacto con su pueblo, prometiéndoles la tierra de Canán a cambio de obediencia a su ley. Abraham condujo una migración a la tierra de Canán, que es, como ya dije, el Israel y Líbano modernos.
La gente que Abraham llevó a la tierra prometida fue un grupo de tribus semíticas, cuyas leyes y costumbres eran una mezcla de ideas tomadas de cuatro culturas diferentes. 1)De los amoritas, otra tribu semítica, a quienes mencionamos en la última sesión, los hebreos tomaron la noción de Dios como mensajero. 2)Vieron su comogonía, (explicación para la estructura del universo) de los mesopotámicos. La historia del diluvio en La epopeya de Gilgamesh es un ejemplo. 3)De Canán vino el idioma hebreo, así como la lengua local, llamada ugarit, se convirtió en una fuente para la poesía original de la Biblia. 4)Y finalmente, los hebreos tomaron de Egipto la tradición de los himnos y el énfasis en la literatura didáctica.
En este contexto, es importante notar que Abraham no inventó un Dios único. Solamente anunció que el Dios hebreo le había anunciado un pacto especial que él pasó a su pueblo.
(Nótese la forma del Primer Mandamiento: no dice soy el único Dios sino “no tendrás otros dioses fuera de mí”) Este pueblo después se asentó en Canán pero fueron forzados a emigar por una hambruna. Emigraron a Egipto, donde la Biblia nos dice que fueron esclavizados. Esto probablemente ocurrió alrededor del año 1600 A.C.
El cautiverio de los hebreos nos lleva al inicio de la segunda etapa o periodo mosaico. Nos enfrentamos a un problema: no hay evidencia arqueológica que apoye la leyenda mosaica. No obstante, sin otra explicación creíble tomaremos a la Biblia como guía. Alrededor del año 1200 A.C. un líder carismático llamado Moisés se levantó de entre los
judíos esclavizados y condujo a su pueblo fuera de Egipto rumbo a la tierra prometida. Pueden leer acerca de esta gran jugada en el libro del Éxodo. Si esto es cierto, la historia del Éxodo es importante para nuestro fines pues es aquí donde podemos comenzar a hablar acerca de los judíos en vez de los hebreos. Con el Éxodo, vemos judíos que comienzan a pensar acerca de sí mismos no sólo como el pueblo elegido, sino como el peublo que está bajo la supervisión directa de Dios. Ya han escuchado algunas de las
historias acerca de cómo Moisés invoca una plaga en Egipto, porque Dios quiere liberar a su pueblo. Después, por supuesto, existe una historia famosa de Moisés abriendo el Mar Rojo, para que su pueblo pueda cruzar. Más aún, es alrededor de este tiempo que la palabra hebrea para Dios YHWH finalmente aparece. Hasta ese entonces, se referían a Dios de diferentes formas. Ahora sólo tiene un nombre.
Esto marca un periodo de mucha importancia para los judíos en dos niveles. Primero, Dios hace milagros en su nombre, lo que cimentó el pacto y llevó a los judíos a comprender la historia de manera más clara en términos de intervención divina. Segundo, Moisés se convierte en una figura político-religiosa, uniendo a la ley, la moralidad, el oráculo y la conquista militar en una sola persona. Es Moisés, quien en efecto crea las instituciones del futuro antiguo Estado de Israel. Es bajo su supervisión que se establecen los santuarios y el sacerdocio. Él renueva el pacto con Dios por medio de los Diez Mandamientos. Finalmente, comienza a cambiar la estructura adminsitrativa hebrea, al alejar a los judíos del tribalismo y atraerlos hacia un estado centralizado.
Moisés también asegura las estructuras de la fé judía. Bajo Moisés, se hace claro que Dios realmente gobierna, que Él dirige sus mandamientos hacia cada individuo (Moisés es solamente el mensajero), finalmente que el quebrantamiento de la ley por cualquier individuo lleva al castigo de todo el grupo. Con eso, el judaísmo se convierte en una religion moral. Exhorta a las personas a actuar de acuerdo con un código moral estricto y exigen de la gente el cuidado de los pobres y de los desamparados. (Como nota al margen, debo hacer notar que este impulso moral es un aspecto central de las enseñanzas de Jesús de Nazaret. Jesús no se consideraba a sí mismo como revolucionario que venía a derrocar la ley judía sino que la cumplía. (Analicen la frase del Nuevo Testamento: No he venido a derrocar la ley sino a cumplirla)).
Esta mezcla mosaica de religión y Estado no se lleva al siguiente periodo de la historia judaica: conquista y asentamiento. El Éxodo nos dice que Moisés llevó a su pueblo através del desierto por cuarenta años, antes de regresar a Canán, la tierra prometida. Algún tiempo después del año 1200 (de nuevo, las fechas son poco claras) los judíos llegaron a la tierra de Canán, buscando conquistar el suelo que les había sido prometido. Lo que viene a continuación, al contrario de lo que dice el Viejo Testamento, es una situación complicada de conquista y cooperación. Guiado por su gran líder Josué, quien golpeó a los enemigos del señor con una quijada de burro, los judíos destruyeron los asentamientos cananitas que no cedieron antes ellos y llegó a acuerdos con otros. La Biblia nos dice que todos los judíos regresaron en grupo desde Egipto y lucharon esta guerra. Esto es poco probable. Los académicos ahora creen que algunos judíos se quedaron en Canán después de la hambruna, y estas personas después se unieron con sus hermanos que regresaban para crear un nuevo estado.
La victoria judía sobre los cananitas nos permite regresar a un gran tema que mencioné antes. Primero, la batalla da más evidencia del papel divino de Dios en los acontecimientos históricos. De acuerdo con la Biblia, la gran ciudad de Jericó cayó, porque sus muros gruesos se hicieron pedazos antes las voces de los judíos. Los enemigos de los judíos se acobardaron ante los ejércitos judíos porque Dios los hizo temer. Dios también detuvo el sol de medio día para que los judíos pudieran explotar las ventajas ganadas en el campo de batalla. Segundo, los judíos ahora combinaron sus creencias y estructuras con las que encontraron a su alrededor. Tomaron prestado de los cananitas los ídolos para su adoración. Oficialmente no degradaron a Dios, pero como después dijeron los profetas, comenzaron a rendir culto a religiones privadas. Más aún, los judíos también tomaron de los cananitas la costumbre de construir santuarios religiosos y de una clase sacerdotal que sirivera en ellos. En este caso, la conquista realmente creó nuevas posibilidades históricas.
Una de las más importantes posibilidades que los judíos explotaron fue el desarrollo de un Estado monárquico. Esto nos lleva a la siguiente fase de la historia judía. En algún momento durante el siglo doce, las tribus judías se unieron contra sus enemigos externos. Un pueblo conocido como los filisteos llegaron a la tierra de Israel, usando armas de hierro y montados en camellos para saquear en el territorio judío. Esta amenza externa terminó la dominación de los líderes religiosos carismáticos en la historia judía e hizo un llamado a la creación de un aparato estatal más grande.
Alrededor del año 1020, vemos un el ascenso del primer gran rey judio Saúl. Saúl se hizo famoso entre los judíos por sus grandes hazañas militares, particularmente por la gran victoria sobre los amoritas, un pueblo que he mencionado antes. Saúl es un rey escogido, aunque no sin controversia, como veremos, y construyó un estado judío poderoso. Después pasa este estado a David, quien cimiento el estado y añade una verdadera tradición real. Con David vemos la creación de la idea no sólo que el rey era elegido por Dios, sino también que Dios extendía su protección sobre su dinastía reinante. Bajo David, este nuevo estado se gobierna desde Jerusalén, una ciudad que los judíos habían conquistado, y con ello los judíos finalmente dejan sus tradiciones nomádicas. Ahora que el judaísmo está localizado, valora santuarios en especial (David construyó un templo enorme para artículos sagrados), y los judíos tienen una dinastía particular. Esta tradición se continuó hasta el reinado de Salomón y Dios, por supuesto, supervisaba todo.
Sin embargo, había tensiones acerca de este acuerdo desde el principio. El nuevo estado judío tenía que hacer compromisos con los lugareños que no eran judíos. Salomón se casó con princesas de otros reinos, quienes trajeron consigo sus propios cultos. Lo que surgió es una divisón sobre la noción de reino. Surgió una tradición conservadora antimonárquica contra una tradición progresiva que apoyaba a la monarquía como forma de proteger al pueblo de Dios. Ambas tradiciones aparecen en el libro de Samuel, donde aprendemos que el líder religioso judío Samuel estaba en constante conflicto con David sobre su comportamiento. Después de la muerte de Salomón, estas tensiones se hacen patente en la secesión política, pues las tribus del norte se separaron por quejas religiosas y se opusieron al uso de trabajo forzado en la construcción de templos.
Durante el siglo décimo A.C., el estado judío se dividió en dos reinos. El norte era el Reino de Israel. Su primer rey fue Jeroboam I. En el sur estaba el reino de Judá, que era el sucesor de David. El reino del norte siguió un modelo similar al del sur, estableciendo santuarios en Dan an Bethel para rivalizar con Jerusalén, en el que la gente adoraba un becerro de oro como la imagen divina de Dios. Durante este periodo, comenzamos a ver el ascenso de un de las figuras judías por excelencia: la del profeta enojado. Durante el siglo noveno, los profetas Elías y Eliseo comenzaron a criticar moral y políticamente a cada estado de acuerdo con el cumplimiento de la ley de Dios. En ningún caso las cosas eran buenas. Judá continuó tolerando los cultos paganos hasta finales del siglo décimo, cuando el rey Asa (c. 987-867) eliminó el paganismo de Jerusalén. En el norte florecieron los cultos paganos, especialmente a partir del matrimonio del rey Ajab con la princesa Jezabel de Tiro, quien trajo consigo una serie de cultos paganos. El profeta Elías tuvo motivos para reclamar que toda la tierra de Israel estaba revolcada en el fango de la apostasía.
La crítica política basada en la moral se convirtió en un producto básico religioso de los judíos. Durante el siglo noveno, el norte fue forzado a realizar una serie de compromisos políticos en su intento de evitar los ataques de otro pueblo, los arameos. El énfasis en esta guerra debilitó a la sociedad israelí, haciendo de los ricos personas más ostentosas y haciendo más difícil la vida para los pobres. Para una comunidad moral, dicho comportamiento era contrario a la voluntad de Dios. Para el siglo octavo, el profeta Amós alegaba que la apostasía de los judíos haría que Dios estuviera contra la comunidad.
De alguna manera, las profecías nefastas de Amós fueron ciertas. En el siglo octavo, el imperio asirio comenzó a atacar la tierra de Israel. Entre 733-32 A.C., tomaron Gilead y Galilea. En 721, tomaron Samaria, que era la capital de Israel. Los asirios pusieron a sus propios gobernantes sobre la región y dispersaron a la gente. Estas son las famosas diez tribus perdidas de Israel. Oseas vio estas dificultades como prueba de que los judíos se habían alejado del camino de Dios. El sur tuvo una dinámica parecida. El reino de Judá gradualmente se rindió ante los asirios, en un intento por sobrevivir. El profeta Isaías vio la amenaza de Asiria como un castigo justificado. El profeta Miqueas, incluso predijo que la maldad de los judíos provocaría que Jerusalén se quedara en ruinas.
Durante el siglo octavo, en parte como respuesta a los profetas, hubo intentos para regresar al camino religioso. El rey Ezequías (c. 715-686 A.C.) trató de quitar varias prácticas paganas de Judá. El rey Ezequías también formaba parte de un levantamiento importante contra los asirios en 705 A.C. La rebelión fue aplastada en 701, pero el rey asirio Sennacherib no tomó la ciudad de Jerusalén, lo que provocó que los profetas fueran percibidos como hombres con más poder. Sólo la intervención divina podría haber causado que el rey victorioso removiera sus ejércitos, o al menos eso era lo que se pensaba. El imperio asirio cayó después de 627, con la muerte de su último gran rey. Judá disfrutó un periodo de autonomía después de eso. Sin embargo, en este punto una nueva potencia surgió para amenazar a Judá: Babilonia. Babilonia derrotó a Egipto en batalla y tomó el control sobre Judá. El profeta Jeremías vio a Babilonia como el flagelo que castigaba los pecados judíos. Los judíos intentaron una serie de revueltas pero Babilonia respondía duramente, exiliando a los reyes judíos y a la élite política en su conjunto. Los judíos tendrían que someterse a la voluntad de un monarca extranjero con el nombre de Nabucodonosor. El enojo de tener que someterse a una dinastía extranjera dio lugar a otro levantamiento en 587/6 A.C., que también fue reprimida. Sólo que esta vez, Nabucodonosor redujo Jerusalén y destruyó su santo imperio, al mismo tiempo que deportaba a gran parte de la población a Babilonia. A estos judíos en el exilio gradualmente les fue permitido volver a Judá después de la caída del imperio babilónico ante los persas en el periodo después de 550. Los judíos permanecerían alrededor de Jerusalén hasta que finalmente fueron dispersados por los romanos después de una gran revuelta en el año 67 D.C.
Notarán que he tomado gran tiempo hablando acerca de los profetas judíos. La razón para ello es que compendian los temas que hemos estado discutiendo. Para cada evento histórico había una explicación teológica. Los eventos históricos tomaron su significado como parte del orden divino. Este orden estaba basado en el pacto con Dios. Aquellos que fallaran en vivir conforme a las restricciones del pacto traerían la destrucción para todos. Este enfoque de la historia se convierte en un elemento clave de la contribución judía a la historia antigua. Hablaremos más acerca de esta contribución cuando discutamos el ascenso del cristianismo.